Primera mujer de fuga: Cristina Durán y una posibilidad

Camino a Madrid me embarga la preocupación por ciertas cosas que no van como deberían. No sé si algún día alcanzaré según qué meta, o si llegaré a saber qué es ser feliz. No tengo dinero para comprarme un ordenador y, encima, mi última publicación ha tenido un feedback terrible. No gustaré como escritor, será normal, no tengo talento, no planteo nada antes de teclear. Solo lo suelto. El trabajo no va bien. No se me valora. O sí. Mierda de autoestima. “Mierda”, pensaba, mientras el tren salía de la estación y elejía Una posibilidad como acompañante de viaje.

Una posibilidad va de dos personas que han logrado todos esos supuestos sueños que supuestamente lograrían hacerme feliz. Miguel Ángel Giner y Cristina Durán han superado esa parte de la vida en la que nosotros estamos atascados y han llegado a crear cómics y, encima, lo hacen juntos. Él escribe sobre ellos dos y ella tiene el reto de dibujar lo que él siente respecto a lo que ella y él viven, algo genial que pocas veces ocurre. Algo que debería suponer una base sólida sobre la que vivir con una sonrisa siempre en la cara.

Algo que acaba teniendo absolutamente ninguna relevancia, cuando se enteran de que su hija Laia ha nacido con parálisis cerebral.

¿Y sabéis lo que pasa? Lo que pasa es que a Cristina y Miguel Ángel le dieron una posibilidad entre mil de que su hija no se acabase convirtiendo en un vegetal. Que el lodo los envolvió y los intentó frenar. Que siguieron adelante porque, joder, había una posibilidad entre mil que yo me imagino como algo diminuto flotando en un océano, mientras que Cristina vió un salvavidas al que llegar si nadaba lo suficientemente rápido. ¿Os he contado que no tengo dinero para viajar todo lo que me gustaría?

Soy subnormal.

Cristina se aferró a una posibilidad de que su hija saliera adelante, pero eso conllevaba una vida dura, diferente a todo lo que se había imaginado, a todo lo que había construido mentalmente… ¿pero cuál era el problema? Laia tenía una posibilidad de salir adelante y era una entre mil, pero eso no es ningún problema si lo piensas, más bien es una oportunidad que puede convertirse en estadística ganadora. Que sí, que de verdad, que uno entre mil puede sonar a victoria, por sus ovarios que puede sonar a victoria. Yo es que no tengo “Likes” en la última publicación que escribí.

Soy subnormal.

Cristina Durán hizo en este cómic un trabajo personal que es simplemente imposible de terminar de comprender sin ponernos en su piel. Os juro que cuando vi a Laia por primera vez sonriendo con los deditos encogidos sobre la mano, se me saltaron las lágrimas. Ahí estaba, la posibilidad entre mil, reluciente, brillante, guapísima, una muñeca sacada directamente de la muñeca de Durán, su madre y su dibujante, que había combinado el arte más bonito que existe con la criatura más bonita que existirá para ella. Y es difícil explicar esa intensidad que uno siente al ver a Laia tan feliz, besando a todo el mundo como diciéndole “eh, tranquilo, que todo está bien”, sin ser consciente de que hubieron novecientas noventa y nueve posibilidades de que nada estuviese bien. Y yo, mientras tanto…

En fin, soy subnormal.

Me cuesta mucho expresar lo que ha supuesto Una posibilidad para mí, así que no lo voy a intentar más. Solo os diré que Laia, con su mano recogida, lanza un avión de papel que acaba sobre su hermana adoptada, Selam, y a mí se me acongoja el corazón.

El tren ya estaba a punto de llegar. Llamé a Araceli con urgencia:

  • Araceli. Acabo de terminar Una posibilidad.
  • ¡Ah, sí! ¿Y qué tal?
  • Pues he llegado a la conclusión de que soy subnormal.
  • ¿Cómo?
  • Nada, nada. Lo que te quiero decir es que he pensado que no te preocupes que todo va a estar bien. Nos encargaremos de ello.
  • Jajajajaja, ¿qué te ha dado, querido?
  • No lo sé… será el tren, que siempre me pone como intenso.

Pero no fue el tren. En absoluto. Leed Una posibilidad, de verdad.

 

Author: Ángel Abellán

Siempre se me ha dado mal tratar con perspectivas. Se suponía, o eso me contaron, que los puntos de fuga te ayudan a no perderte. Pues mis puntos de fuga son varios: escribo guiones para cómics, colaboro con numerosas publicaciones como Principia Magazine o C'mon Murcia! y, además, soy investigador del CSIC.

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